DOCUMENTAL PATRICIA ARIZA

Por ellas nos Rapamos

Por 7 marzo, 2019 octubre 18th, 2019 Sin comentarios

¿Por qué se rapó Patricia Ariza?
Artículo publicado en El Tiempo

Aquel sábado 25 de noviembre, Patricia Ariza estaba tratando de permanecer lo más serena posible. La directora y dramaturga lideraba una manifestación artística que tuvo como escenario el parque Nacional. El ritual empezó con bailes y desfiles que conmemoraban el ‘Día internacional de la eliminación de la violencia contra la mujer’.

Ese era el preámbulo de un gesto silencioso pero potente y provocador. Ariza estaba sentada junto a siete mujeres y cargaba con un letrero que rezaba: ‘Que luchar por la paz no me cueste la vida’. Por supuesto, su lucha continúa, pero esa era la última vez que lo hacía con su cabellera de rojo carmesí, pues minutos después, una máquina empezó a cercenar su pelo hasta dejarla totalmente calva.

De esta manera, las ocho mujeres protestaban contra los feminicidios y el asesinato de lideresas sociales en Colombia.

“Para mí fue muy fuerte, no tanto por el mito, porque el pelo de todas maneras crece… Yo estaba muy tranquila y muy decidida, pero cuando empecé a ver que la gente lloraba me conmoví de tal manera que también las lágrimas brotaron. Nos dio muy duro a todas”, recuerda un par de semanas después.

Ariza, que fue una de las artistas que acompañaron al maestro Santiago García en la fundación del Teatro La Candelaria y además dirige la Corporación Colombiana de Teatro y los festivales Mujeres en Escena y Alternativo de Teatro, también lidera una escuela de mujeres que en este momento tiene 40 integrantes.

La artista apunta que las repercusiones de ese acto continúan. Incluso, un amigo llamó a la pareja de Ariza para preguntarle si ella estaba enferma después de ver una foto que registraba ese extremo cambió de apariencia.

“Yo creo que son unas repercusiones intangibles, que pueden sensibilizar a la gente… Era como un discurso colectivo, pero nadie habló, no dijimos una sola palabra”, asegura.

Luego de ese ritual, como lo define Ariza, siguieron otras presentaciones artísticas que también buscaban despertar la conciencia colectiva sobre esos problemas sociales.

En esa línea se inscribe la temporada de ‘Guadalupe años sin cuenta’, una adaptación del clásico del Teatro La Candelaria que Ariza montó con el grupo Tramuluna. La pieza, que en su versión original fue dirigida por el maestro Santiago García, contaba el nacimiento de las guerrillas de los Llanos Orientales tomando como inspiración el personaje del líder liberal Guadalupe Salcedo Unda.

El montaje original se estrenó en 1975, y está versión de Ariza se presentará hasta mañana en la sala de La Candelaria. Para la directora, este tipo de piezas ayudan a que la gente reconozca que el ciclo de guerra se ha repetido en Colombia durante varias décadas.

“Yo creo que es necesario conocer lo que ha pasado. La guerra en Colombia no empezó con las Farc, las guerrillas liberales de los Llanos Orientales fueron el antecedente más grande, hay gente que dice que llegaron a tener 20.000 hombres en armas. Y de eso casi no se habla”, añade la artista.

La directora considera que este tipo de propuestas artísticas –tanto su rapada como obras de este corte– contribuyen a que no se ocultan las cosas y simplemente se pase la página haciendo de cuenta que nada pasó.

“Tenemos que hablar de lo que nos ha pasado para poder llegar al día del nunca jamás, a la no repetición. A la paz le faltan muchas cosas, una de ellas es la dimensión cultural, y también se ha salido del corazón de la gente; se habla desde la racionalidad, desde la política, desde los acuerdos, que es muy importante, pero no está en la emoción… Y la paz no es una cosa de las Farc ni del Gobierno, es de todos, es un problema de la sociedad”, finaliza la artista.


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