Participación

Patricia Tobón: perspectiva étnica en la búsqueda de la verdad

Cortesía: Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad

Continuamos nuestra serie de entrevistas con las mujeres comisionadas de la verdad. Es el turno de conocer a Patricia Tobón Yagarí, abogada y lideresa indígena, quien acompaña y orienta las acciones de la Dirección de Pueblos Étnicos y la Dirección de Diálogo Social.

 

Mujeres Confiar: ¿Por qué es importante para ti estar en la Comisión de la Verdad?

Patricia Tobón Yagarí: En los análisis de los conflictos históricos del país ha habido una ausencia de participación de la perspectiva étnica y territorial. Creo que es importante que personas como yo lleguemos a la Comisión porque traemos una narrativa y unas realidades que se han abordado muy poco. 

Vengo de procesos organizativos en donde existen muchas preocupaciones que es necesario que el país conozca, para así poder centrarse en esos territorios: la construcción de nuestras realidades como pueblos étnicos, como mujeres rurales, como personas que han padecido y han visto el conflicto armado. Soy una muestra representativa de esas voces al interior de la Comisión, que son importantes en un país que tiene como reto construir una verdad de cara al reconocimiento de las diversidades que hoy somos. Hay que superar relatos y análisis coloniales que no nos permiten ver la realidad que ha configurado el conflicto armado en muchos territorios. 

También hago parte de las primeras generaciones de los pueblos indígenas que se dan a entender con el castellano y que, a la par, habla todavía su idioma, que tiene su familia en las veredas y en los ríos, de costumbres nómadas, pero también con la capacidad de andar en la ciudad y de dialogar con el resto de la sociedad. 

MC ¿Qué lecciones te ha dejado hasta hoy la participación en la Comisión de la Verdad?

PTY: Sobre todo, lo que significa la transición. Los colombianos todavía no hemos empezado a sentirla. Unos pocos hemos comenzado a escuchar la voz de quienes han sido responsables en el marco del conflicto armado. Guiando los diálogos con las víctimas, escuchamos cómo estas personas terminaron involucradas en el conflicto armado, las condiciones y las causas que posibilitan este conflicto. En esos diálogos es que empezamos a entender de qué se trata este proceso de transición, que parte, precisamente, de reconocer muchas historias que el país, en su mayoría, desconocía.

Establecer un gran diálogo territorial y nacional, con muchos relatos, deja como conclusión que este es un país que no se conoce y que ha tenido una educación compartimentada, con unos imaginarios que tienen que ver con la historia de la colonialidad y el proyecto de país republicano, que excluyó de su realidad asuntos rurales, amerindios, africanos, campesinos. Eso nos lleva a que existan dos proyectos: un proyecto en la ciudad y un proyecto en la ruralidad, que también a veces es excluyente, pues en la ruralidad hay diferentes actores y diversidad de personas. 

Entonces, lo que uno empieza a evidenciar en todo este proceso es que es necesario entender lo que somos, porque sin ese conocimiento es muy difícil dialogar sobre el futuro que queremos para el país.  Particularmente, me queda el aprendizaje de que es muy difícil construir la paz sólo desde las víctimas, los movimientos sociales o las instituciones, esto va a requerir esfuerzos conjuntos entre todos estos sectores y, además, esfuerzos de quienes han participado de la guerra. 

MC: ¿Cómo te ha afectado de manera directa el conflicto armado interno?

PTY: Desde niña, en mi territorio hubo reclutamientos. Recuerdo amenazas, violencias y hostigamientos a mi familia; asesinatos de miembros de la comunidad y de familiares, personas que se fueron a la guerra. Cuando entré a los procesos de derechos humanos evidencié muchísimas cosas. Me acuerdo mucho de cuando un líder me llamaba a decirme que no podía salir porque minaron alrededor de su casa, me decía que necesitaba que lo fueran a sacar porque lo confinaron. También conocí personas que vivieron violencias sexuales por parte de integrantes de los grupos armados sin poder denunciar. Son muchas historias que conocí antes de llegar a la Comisión de la Verdad. 

MC: ¿Cómo has aplicado tu experiencia previa, como abogada y  líder indígena, dentro de los procesos de la Comisión de la Verdad?

PTY: Me ha permitido construir consensos y ver que la verdad no es una construcción de mayorías, se trata de recoger y de incluir todos esos fragmentos y ponerlos en un lugar. Esa experiencia me sirvió para hoy escuchar con mucho cuidado lo que dice el país, así lo diga una minoría y así sean fragmentos contradictorios. 

También para entender que hay una pluralidad de visiones y de situaciones en las que no se aplican las mayorías, la verdad no puede ser un asunto de mayorías porque cuando se imponen unas visiones sobre otras hay exclusión, esto es una curaduría histórica que se va a hacer sobre muchos relatos en donde debe aparecer la historia del conflicto y lo que nos ha pasado. Esto se trata de un ejercicio de inclusión. 

Conozco muchas de las realidades indígenas, afrodescendientes y campesinas y eso me permitió construir estrategias de participación en la Comisión, en el marco del diálogo social para la no repetición, y para apoyar la creación de una dirección étnica que vaya en contra del racismo, la discriminación y la intolerancia. La Comisión de la Verdad es de las primeras instituciones del Estado que incorpora efectivamente un enfoque étnico y recoge muchos debates y ausencias que tenía la institucionalidad, buscando mejorar la atención a las víctimas. 

Es necesario educar a la nueva institucionalidad sobre el proceso de transición desde los asuntos étnicos. Hoy me siento muy feliz porque la Comisión de la Verdad tiene funcionarios de los pueblos indígenas y afrodescendientes y gran parte de las personas del equipos se han permeado y conocen los territorios y los pueblos étnicos. 

MC: ¿Y cuáles han sido los aportes que has hecho como comisionada?

PTY: El primero es poder narrar y participar en este proceso para que el país conozca sobre la realidad indígena. Este es un país que ha educado a partir de la educación colonial, entonces es necesario que los pueblos indígenas puedan aportar en la construcción de esta verdad para que el país tenga parte de su historia. Conocer la historia de estos pueblos es conocer una parte de la historia de Colombia y gran parte de la explicación de lo que somos hoy está allí. Sin eso, es muy difícil que Colombia pueda sentirse orgullosa de su identidad, entender cuál es su contexto y cuáles son los retos frente a la construcción de futuro, es un gran grito de independencia. Los pueblos indígenas tienen el compromiso de aportar a este país el relato que no ha escuchado Colombia.

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