Mujeres de Confiar

Martha Gaviria Vargas: una vida cooperativa

Martha Gaviria en la apertura de la Agencia Cultural Laureles

Martha Gaviria Vargas hace parte del Tribunal Electoral de Confiar y es la directora de comunicaciones de la Cooperativa Consumo. Ella es un ejemplo de persistencia y trabajo cooperativo que sigue dando sus frutos en el sector.

La historia de Martha Gaviria comenzó hace 37 años en el equipo de comunicaciones de la Cooperativa Cafetera Central, en 1984. Fue directora ejecutiva de Confecoop Antioquia (antes llamada ASACOOP), la asociación que agremia las cooperativas en el departamento, entre 1990 y 1993, cargo al que regresó entre 2000 y 2005. También trabajó en Colanta, la cooperativa agroindustrial de quienes se dedican a la producción de leche de Antioquia, allí fue la jefa de educación y relaciones corporativas hasta el 2019, cuando se jubiló. Pero esa jubilación no fue razón suficiente para dejar de trabajar por el sector, por eso aceptó unirse a la Cooperativa Consumo coordinando el departamento de comunicaciones.

Hacemos un paréntesis antes de continuar con la historia de Marta para recordar que Consumo es actualmente la única cooperativa dedicada a la comercialización de productos de la canasta familiar, con cubrimiento en el Área Metropolitana de Antioquia. Su historia ha tenido algunas dificultades en los últimos años, que la llevaron a una intervención de la Superintendencia Solidaria en 2015, lo que implicó la pérdida de control por parte de asociados y asociadas y el cierre de algunos almacenes. Sin embargo, ha sido más fuerte el espíritu colectivo y hoy, aunque esa figura persiste, la dimensión financiera y su capacidad de atender a miles de personas en las sedes que actualmente operan, han ido en creciente recuperación. 

Pero volvamos a Martha.

Desde muy joven ha tenido un gusto por escribir y por la filosofía, lo que hizo que constantemente la buscaran para apoyos en redacción. Esa relación, que inició con las materias de humanidades, en su escuela le forjó una sensibilidad social, le entregó otros aprendizajes para sus búsquedas y le dejó algunas bases para saber qué estudiar en la universidad. 

Su profesión le ha permitido compartir con personas entrañables que han alimentado sus sueños, y con muchos de ellos ha caminado y compartido acciones orientadas a hacer de la comunicación una de las mejores estrategias para el desarrollo de las comunidades; una comunicación conectada con la educación, para lograr transformar los territorios. También es una mujer dinámica, entregada a lo que se propone y convencida de la importancia que tiene entregar sus aprendizajes a los demás. Muestra de ello es que tras llegar a ese momento anhelado ¡y tan difícil! que es la jubilación, su decisión ha sido continuar aportando todo su saber al desarrollo del cooperativismo, con su trabajo en Consumo y su participación como integrante del Tribunal Electoral de Confiar.

Otro paréntesis: el Tribunal Electoral es el órgano de dirección y control electoral de la Cooperativa, su misión fundamental es dirigir, controlar y vigilar los procesos electorales garantizando la participación, transparencia, autonomía e independencia para proteger la voluntad de los electores, condiciones de igualdad para los candidatos y cumplimiento del Estatuto de Confiar. Una de sus responsabilidades es acreditar los candidatos y candidatas que se postulen y elijan, y resolver los recursos interpuestos contra sus decisiones como primera instancia. Esto quiere decir que la labor de Martha y sus dos compañeros del Tribunal es vital para un ejercicio democrático transparente y honesto.

Retomando la historia de Martha, antes de su llegada a la primera cooperativa en la que trabajó, fue periodista de Supernoticias Antioquia, cubriendo el sector cooperativo del departamento. Para ese tiempo, 1984, eran muy pocos los comunicadores sociales vinculados a estas organizaciones, por eso, con la ayuda de algunos de ellos, se dedicó a promover la vinculación de profesionales de esta área a las cooperativas, buscando, con profunda sensibilidad y convicción, que fuera visibilizadas y valoradas por el mundo económico. Esa semilla que se sembró con Heliodoro Ballesteros, quien era gerente de la Cooperativa Cafetera Central, ha dado su frutos. Uno de ellos, y muy importante para el sector, es su vinculación al proceso de recuperación de la Cooperativa Consumo, que para Martha es un propósito de vida.

“Las cooperativas procuran una economía alternativa, donde prima la gente por encima del dinero, donde la equidad, la inclusión y la igualdad ubican a las personas en un mismo nivel de derechos y deberes, para enfocarse en la construcción de riqueza colectiva y para que esta sea redistribuida de manera justa y responsable”. 

Sueña con cooperativas y organizaciones solidarias fuertes y auténticas en el campo y en las ciudades, porque está convencida del poder que tienen para la transformación de la humanidad, una transformación incluyente y conectada con las necesidades de todos y todas. Por eso le apuesta a educar, fomentar, promover y capacitar líderes que puedan ocupar puestos importantes en estas organizaciones. Además, añade que hay que proyectar el sector en un escenario de competitividad más que de competencia. 

Hablemos de cambio generacional 

El sector solidario ha madurado. Muchas cooperativas son el resultado de sueños colectivos de personas jóvenes que se unieron con ideales comunes, siempre de cara a la solidaridad, la redistribución y el bien común. Muchas de esas personas siguen siendo activas en el sector, son pioneras en el país y portadoras de ese sueño y esa historia. Sin embargo, hace falta una inyección de juventud mucho más fuerte en los diferentes escenarios: el laboral y administrativo, el participativo e incluso el asociativo. 

“Hay que seducir a los jóvenes desde muy temprana edad para que se enamoren del cooperativismo, involucrarlos en programas, procesos y actividades en las cooperativas para que encuentren en ellas la mejor opción para su realización profesional, personal y familiar. Se necesita de nuevas generaciones que impulsen procesos y que aporten al fortalecimiento del sector, convencidos de sus bondades y puedan reafirmar la fuerza de la cooperación y de la solidaridad y no del capital”.

¿Y la equidad de género en las cooperativas?

Como mujer cooperativista, Martha reconoce algunos avances en materia de inclusión, equidad e igualdad de género, se han propiciado algunos escenarios que han permitido el posicionamiento de las mujeres, pero de manera todavía muy tímida. Se ven consejos de administración o juntas de vigilancia con apenas una o dos mujeres, cuando vivimos en un tiempo en el que la paridad debería promoverse de manera decidida. A pesar de eso, es consciente de que ha sido reconocida, respetada y tenida en cuenta, y eso la ha motivado para invitar siempre a que sean cada vez más las mujeres que participen y se involucren en el sector.

La experiencia de Martha Gaviria Vargas ha sido fundamental en la construcción de otro mundo posible, de esta utopía del bienvivir. Su palabra es inspiradora y, como cooperativista, nos invita a seguir confiando en el poder de las mujeres.

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