Mujeres de Confiar

Los sueños cumplidos de Albany

Por 20 diciembre, 2021 Sin comentarios

Cuando Albany Gutiérrez se sentó por primera vez en la caja de la agencia de Confiar en Támesis, oficialmente como cajera de medio tiempo, sintió nervios; y no porque no lo hubiera hecho ocasionalmente en otras oportunidades, ni porque no tuviera el entrenamiento adecuado, sino porque su nueva labor la llenaba de emoción.

Támesis es un municipio del suroeste antioqueño, que mide alrededor de 250 kilómetros cuadrados y en el que habitan poco más de 16 mil 300 personas. Su economía está basada principalmente en la agricultura, la producción lechera y el turismo. Y ahí, en medio de un clima frío pero amable, montañas y la resistencia de muchos de sus pobladores, que se oponen al futuro de grandes y devastadores proyectos minero-energéticos,  llegó Confiar hace 25 años.

Era enero de 2016, Albany había ingresado como empleada de servicios generales de la Cooperativa dos años atrás. Comenzó trabajando cuatro horas en la mañana, lo que le permitía estar en la tarde con sus hijas, Manuela y María José; además, pudo cambiar el trabajo que tenía hacía nueve años como vendedora en un almacén, trabajo poco estable y que le quitaba mucho tiempo para estar con su familia, especialmente en diciembre.

Y fue ayudando a otros, una actitud que define a esta tamesina, que demostró que sus habilidades no estaban solo en esa capacidad de dejar impecable la agencia, sino que los números y el servicio también se le daban bien. “Cuando se llenaba mucho la agencia y había fila hasta la puerta, entonces yo les ayudaba llevando a la gente al cajero electrónico para hacer retiros menores de $400 mil, o si necesitaban llenar la libreta, yo les ayudaba y así me fui metiendo. Al verme, la directora me propuso recaudar, y luego de conversar con los jefes, al año de estar en Confiar, empecé solo a recaudar los días que fuera necesario”.

Cuando era necesario, Albany pasaba de la cocineta a la caja con su uniforme azul y sin descuidar ninguna de sus labores; hasta que un día, al ver lo bien que lo hacía y ante la necesidad de tener dos cajeras en la agencia, especialmente la primera quincena de cada mes, le propusieron trabajar como cajera durante esos días.

Desempolvó el baúl y lustró los tacones para recibir entrenamiento. “Se suponía que iba a recibir capacitación para el cargo quince días, pero a los ocho tuve que empezar, porque ya estaba llegando mucha gente. Lo que más brega me daba era la sumadora, porque tiene su cuento. Yo pensaba que no me vaya a descuadrar. Al principio era muy demorada, pero la gente no decía nada. Recuerdo que los primeros días fue un señor que me decía: Hágale tranquilita, haga bien las cuentas no se vaya a descuadrar. Yo creo que me veían con cara de asustada, pero yo siempre he tratado de tener una sonrisa”

Cuando era joven, Albany quería ser contadora pública, de ahí viene su amor por los números y las cuentas; pero como la vida la puso a andar en otro camino, cuando tuvo la oportunidad de convertirse en cajera, estudió una técnica para ser auxiliar administrativa. “He tenido mucho apoyo de mi familia, mis hijas siempre me dicen que puedo; también del equipo de trabajo de Támesis; Alejandra, mi compañera de caja, me ha ayudado mucho, porque cada trámite tiene su proceso, pero ya uno lo va memorizando y se va volviendo metódico”.

Han pasado ya cinco años desde que comenzó como cajera y dice sentirse feliz. Los primeros quince días del mes ejerce esta labor de tiempo completo y del 16 al 30 retoma sus labores como empleada de servicios administrativos.

Albany se define como una mujer hiperactiva y alegre, que no se puede quedar quieta, y eso lo perciben las personas que la conocen. “Los compañeros de trabajo dicen que nunca estoy aburrida, y la verdad es que siempre llego contenta a la oficina y entonces la gente lo nota”.

De pequeños ojos vivaces, manos hábiles y siempre sonriente, siempre servicial, siempre dispuesta a aprender, es una mujer aguerrida, mamá y esposa hace 21 años. “Vivo rodeada de sueños cumplidos y hoy mis sueños se centran en que mis hijas terminen la carrera y sean independientes”.

 

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