Mujeres de Confiar

Lina Mondragón Pérez: la defensora ambiental con las gafas moradas bien puestas

Por 29 octubre, 2019 noviembre 26th, 2019 Sin comentarios

Por Laura Aguilar Arias y Jenny Giraldo García

Lina Mondragón Pérez está viviendo por primera vez la experiencia de ser una Delegada Confiar. Como primípara”, su deseo es aprender de quienes tienen más experiencia para seguir representando a las personas asociadas. 

Lina nació en la ciudad de Medellín, es comunicadora social y magíster en Estudios Humanísticos, hija única de madre artista plástica y docente y padre ex servidor público, ambos jubilados. También hace parte de su familia un profe y diseñador industrial que es su compañero hace diez años.

Hace nueve años trabaja en la Corporación Penca de Sábila, una ONG ambientalista y feminista que busca aportar a la construcción de una sociedad sostenible y soberana, transformar actitudes individuales y colectivas para la participación democrática y contribuir a la permanencia de las comunidades campesinas en sus territorios. Allí Lina es la encargada de brindar acompañamiento y fortalecimiento a los acueductos comunitarios; además, también aporta al área de comunicaciones y a la gestión de proyectos que se llevan a cabo en alianza con otras organizaciones.

En 2018 participó por primera vez en las elecciones de Confiar, y en este ejercicio democrático resultó elegida como delegada de la agencia Primero de Mayo: «Hice campaña, repartí volantes, conversé con la gente, y finalmente gané». Lina sabe que tiene mucho por aprender de quienes llevan años haciendo el ejercicio cooperativo: «Sé que soy primeriza; hay gente con mucha experiencia y quiero aprender de ella». Destaca que estar en la delegataria le ha permitido comprender la complejidad de la cooperativa desde adentro, y darse cuenta de la importancia de fortalecer los enfoques territoriales.

Y a propósito de territorios, hacer parte de la que Lina llama «la capital de las agencias», la Primero de Mayo, es un reto para quienes la representan. Por un lado, se trata de la agencia con mayor número de personas asociadas, y por otro, está ubicada en pleno centro de Medellín; muchas personas llegan allí por los convenios de nómina (como en el caso de la misma Lina) y no hay un ancla territorial o identitaria como ocurre con las agencias de barrios residenciales o de municipios pequeños. «Es más difícil conectarse con la base asociativa e incluso pensarse como comité de desarrollo cooperativo —señala Lina—; no obstante, también es en el centro donde están muchas de las apuestas culturales y sociales que apoya Confiar, entonces el desafío está en cómo potenciar y articularnos como asociadas y asociados y como delegada de esta agencia».

Lina también es una dedicada defensora de los derechos de las mujeres, y desde ese lugar destaca la manera en la que Confiar ha asumido el enfoque de género. Así valora el proyecto Mujeres Confiar: «Me parece una gran apuesta de la cooperativa por la visibilización del trabajo de las mujeres. Esta plataforma, junto con el grupo de estudio y los resultados tan positivos que ha dado, denotan una apuesta directa por una de las reivindicaciones del siglo XXI».

Su activismo la llevó también a sumarse al movimiento político Estamos listas, al que llegó por invitación de una colega. Su intención inicial era simplemente hacer parte y aportar algunos votos, pero terminó liderando uno de sus círculos, el Haydée Eastman Calderón, y haciendo parte activa de la campaña que las llevó a ganar una curul en el Concejo de Medellín en las elecciones locales de 2019. Reconoce que una de las razones por las que se vinculó fuertemente con el movimiento, es porque vio en éste una alternativa real de participación directa de las mujeres en la política electoral.

Lina además hace parte de El Patio, un proyecto editorial que, según lo que cuenta, le ha permitido poner su interés por el territorio y el medio ambiente en una apuesta cultural y estética.

Desde 2011, El Patio tiene un fanzine llamado El antejardín, un libro colectivo sobre los antejardines de Medellín, resultado de recorridos y entrevistas por diferentes barrios de la ciudad. Y con el Centro de Desarrollo Cultural de Moravia, recorrieron la quebrada La Bermejala, conversaron con vecinas y vecinos del sector, y de allí surgió una publicación con un inventario de flora, fauna y objetos encontrados.

Una joven y una mujer de Confiar

Esta joven delegada señala que el constante proceso de modernización de la Plataforma Solidaria Confiar, tal como lo ha visto en los años que ha hecho parte de ella, le permiten confirmar que: «la cooperativa ha comprendido los retos actuales; por ejemplo, todo el servicio de digitalización es fundamental para permanecer en el tiempo. Por supuesto respondiendo a sus enfoques sociales y de género».

Para ella, el principal reto de Confiar es sostener su apuesta política diferenciadora, es decir, el cooperativismo, y profundizarla y atravesarla con reivindicaciones vitales como el feminismo y el ambientalismo. «Si no lo hace, se va quedando corta». Aunque ve en Mujeres Confiar un inicio importante en este camino, pues evidencia una apuesta clara de la cooperativa, siente que falta dar pasos más contundentes para «cotidianizar» el feminismo en todas las prácticas que atañen a la cooperativa y sus empresas asociadas (Sólida y la Fundación Confiar)

En cuanto al ambientalismo, Lina reconoce el avance que significa pensarse la cooperativa territorialmente, pues de esta manera se establecen vínculos con organizaciones que trabajan de manera férrea por la defensa de esos territorios y que construyen, de la mano de procesos económicos solidarios, alternativas para permanecer en ellos. Siendo ella una defensora ambiental, ha sido clave reconocer en Confiar una entidad cooperativa y financiera que le ha apostado a la defensa del agua, uniéndose a la recolección de firmas para el referendo en 2017, y apoyando de manera activa acueductos comunitarios en diferentes zonas del país. El Bazar de la Confianza también es un ejemplo de cómo es posible la sostenibilidad en un evento de gran escala; las alianzas con Recimed (una cooperativa de reciclaje) y el trabajo que se adelanta con la Reserva natural El Edén, son para ella pruebas contundentes de que el cooperativismo y el ambientalismo pueden y deben marchar de la mano. Como un reto permanente, Lina le propone a Confiar que profundice el discurso del consumo responsable, del cuidado de las cosas; en últimas, lo que hace es un llamado a la pedagogía frente al consumismo. Y Confiar está en plena capacidad de hacerlo, especialmente porque cuenta con delegadas como ella y con organizaciones aliadas como a la que ella pertenece.

«Yo ya hice a la cooperativa parte de mi vida personal, y mi reto es que todas las personas asociadas conozcan los derechos de los que pueden gozar por ser parte de Confiar. Además, tengo las gafas ‘verdemoradas’ puestas y espero siempre poder aportar, con una mirada nueva, para mejorar el proyecto de la cooperativa, respetando y valorando el camino trazado».

Compartir:

Déjanos tu opinión