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«Las mujeres barrieron en Confiar»

Por 28 octubre, 2021 Sin comentarios

Consejo de Administración elegido en la Asamblea de 2019. Gracias a una ley de cuotas 40/60 aplicable para hombres y mujeres, los organismos de dirección de Confiar hoy son paritarios.

En todas las instancias de decisión elegidas democráticamente las mujeres han sido minoría. La representación de más de la mitad de la población ha estado embolatada por el patriarcado, que además de no reconocer las capacidades de las mujeres y la potencialidad de una democracia diversa, las ha usado para llenar sus listas, cumplir sus cuotas y hacer sus mandados, sin darles un lugar efectivo para la representación y la toma de decisiones.

Apostar por organismos paritarios es el primer paso para una transformación real de la sociedad, pues esto supone entender que hombres y mujeres, todos, pueden desempeñar los mismos roles sociales y políticos y que esas ideas construidas alrededor de la división sexual del trabajo y los estereotipos de género están mandadas a recoger.

Esto también implica entender que las desigualdades siguen presentes en la sociedad y que contemplar la igualdad como un horizonte ético en el que todas las personas gocen de los mismos derechos requiere de acciones decididas para cerrar brechas y reparar fracturas. A eso es a lo que llamamos acciones afirmativas y equitativas.

En Confiar, como en casi todas las cooperativas y, en general, en todos los espacios de participación, las mujeres estuvieron relegadas por muchos años. El origen mismo de Confiar siempre nos habla de los 33 trabajadores de Sofasa (sin lenguaje incluyente, porque no había trabajadoras por nombrar). Con el correr de los años, las mujeres fueron llegando y empezaron a ocupar lugares estratégicos, demostrando que además de las capacidades que ellas bien podían poner al servicio de la cooperativa, era importante tener oportunidades y condiciones que les permitieran y las impulsaran a estar ahí.

En cuanto a la participación política, basta observar las fotos y mesas principales de esas primeras asambleas y observar cómo, a la par que iban ganando en color y definición, por efecto de la tecnología, también fueron ganando en diversidad de edad, de género y territorial. Específicamente, en lo que a la inclusión de las mujeres corresponde, las últimas cuatro asambleas nos han mostrado un crecimiento importante.

Hace 12 años teníamos 42 delegadas, que correspondían al 34% del total de la delegataria. Tres años después, fueron 55, y por el creciente número de la base social y, por lo tanto, de sus representantes, ese número significaba un aumento apenas del 1%. Hace seis años la cifra subió considerablemente y contamos con una asamblea que por poco alcanza la paridad: 46% representado en 67 mujeres. Este año el logro es inmenso: nos propusimos la paridad como horizonte y entre 138 delegados y delegadas (entre principales y suplentes) contamos con 80 mujeres, que son el 58% de nuestra asamblea.

Pero esto no es gratuito y corresponde a un proceso que Confiar ha decidido incorporar. Daniela Londoño Ciro, delegada por la agencia Primero de Mayo e integrante de la Junta de la Fundación Confiar, quien es delegada por tercera vez, afirma que “Mujeres Confiar incidió en una mayor participación y elección de mujeres, pues la invitación a reconocer y a votar por estas fue directa y clara, pero sobre todo porque va ligada a otros mensajes y hechos que han posicionado la conciencia de los asuntos de género en la gestión de la cooperativa”.

Y la de género no ha sido la única variable que ha permitido ampliar la democracia cooperativa. Daniela nos dice que “esto es algo comparable a lo que ha pasado con los jóvenes desde hace varios años”, refiriéndose a la Zona Especial de Juventudes, una circunscripción especial, de carácter nacional, que existe desde 2010 y que posibilita la participación de las personas menores de 30 años, con el ánimo de impulsar el diálogo intergeneracional y entregar las banderas a las generaciones de asociadas y asociados que recientemente se integran a la vida cooperativa.

Las razones de las mujeres

La mayor votación la consiguió Carmen Rosa Carvajal Manrique, quien con 310 votos se convirtió en delegada por la agencia de Duitama. Es una funcionaria del Fondo de Vivienda de Duitama, hace parte de Confiar desde el 2003 y sus intereses están enfocados en el fomento de la cultura y la educación de asociados y asociadas. Carmen tiene la convicción de que hoy las mujeres ejercen un papel muy relevante en la sociedad, por su capacidad intelectual y su liderazgo, y ese reconocimiento es el que ha posibilitado la amplia elección de mujeres en esta oportunidad.

Pero en Confiar también nos hemos hechos conscientes de que ya no basta con hablar de hombres y mujeres, a secas, y que es necesario reconocer un espectro mucho más amplio en el que se incluyen también las diversidades sexuales. Ismaria Zapata Hoyos, una activista lesbiana de la ciudad de Medellín, se animó a participar al saber que la cooperativa tiene hoy una mirada amplia sobre la inclusión y la diversidad; ella resultó elegida por la agencia de Colombia.

“Participar significó hacerme un poco más consciente de que por ser asociada y ahorradora también soy copropietaria, cosa que no va a pasar en la banca privada, y que además puedo ser elegida. En lo personal y en lo colectivo nos interesa poner las visibilidades lésbicas en todos los escenarios y seguramente en Confiar muchas mujeres tesas son lesbianas y no han tenido esa representación, nosotras también queremos pensarnos el futuro de una de las cooperativas más importantes del país”.

Por su parte, Daniela Londoño, quien ya viene haciendo carrera directiva, se siente movilizada por el momento en el que está Confiar, pues ad portas de los 50 años, nos ocupa el nuevo proyecto institucional, así que para ella es importante “poder participar directamente en la toma de decisiones en las próximas Asambleas, así como sostener un vínculo y una apuesta de construcción colectiva que le aporte a nuestra cooperativa”.

Ismaria, además de lo ya dicho, llama la atención sobre lo que significa Confiar como apuesta financiera solidaria en un contexto que empobrece a las mujeres y las obliga a endeudarse para su propia sostenibilidad y la de sus familias. En ese sentido ella y otras mujeres elegidas, saben la economía solidaria también debe cruzarse con la economía feminista para aportar así al bienvivir de las familias, las comunidades y, por supuesto, las mujeres.

“Muchos de los retos en democracia tienen que ver con que se vaya del dicho al hecho”, señala Daniela. Y aunque parezca obvio decirlo, es un desafío interesante que la cantidad de mujeres se corresponda con una transformación de las mentalidades y la cultura.

“Que haya más mujeres en espacios de participación de la cooperativa y que su voz y su acción no sean subestimadas, pero, además, que la presencia activa de más mujeres permita abrir caminos para un cooperativismo no patriarcal, menos viril, más femenino; y, asimismo, que posibilite diseñar apuestas que fortalezcan la economía de las mujeres desde lo solidario”.

Seguramente sin pensarlo, alguien dijo que en Confiar “las mujeres barrieron en estas elecciones”. Alguien más, pensándolo un poco mejor, llamó la atención por el uso del verbo barrer. Barrer hace parte del sinnúmero de actividades que deben desarrollar las mujeres para atender el cuidado de los hogares, pero barrer también es arrasar en unas elecciones, ganar con alta ventaja. Esta frase, posiblemente no pasó por esa reflexión, pero nos recuerda que en Confiar las mujeres ganan espacios de poder y representación, pero que no olvidamos que muchas de ellas también son administradoras de sus hogares, cuidadoras, que barren y trapean y que por ellas, justamente, es que necesitamos una economía más justa e incluyente.

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