Cultura

El Bazar de la Confianza: un espacio para el cuidado

Por
Juliana Serna Gallego 

Pasaron dos años, muy largos porque fueron pandémicos, para que el Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe de Medellín se vistiera de nuevo con el traje de la solidaridad y el cooperativismo del Bazar de la Confianza. Esta versión, la 21 desde que comenzó a realizarse, fue muy especial porque además del reencuentro, celebramos que el Inventico llamado Confiar llegó a sus primeros 50 años. Mejor dicho, motivos era lo que había para pasar bueno: el reencuentro, la celebración de un proyecto económico y financiero diferente y la oportunidad de compartir, juntarse y cooperativizar el bienvivir.  

Uno de los espacios más importantes del Bazar fue Barrio Confianza, un lugar ubicado en el Patio de las Azaleas, en el que, a través de la metáfora del barrio, se presentó la oferta institucional de la Plataforma Solidaria Confiar. Es decir, un grupo de tesas, porque la mayoría de las que coordinaron todo el montaje eran mujeres, se imaginaron un barrio de cualquier ciudad colombiana para contar cuáles son las apuestas que tiene Confiar para darle otro sentido al dinero. 

En este barrio rondaba una moneda: la del centavo y medio, que representa la manera en la que funciona el cooperativismo, como una juntanza de pequeños esfuerzos que por sí solos no hacen mucho, pero cuando se juntan logran un montón, hasta transformar su entorno. Esa transformación se hace tangible gracias a un cooperativismo que permite libros, esfuerzos para alcanzar la equidad de género, acceso a créditos justos y que la cultura siembre mucha más utopía para quienes hacen parte de Confiar. 

El Barrio, la Farmacia y el Cuidado

Barrio Confianza es un barrio pensado como muchos de los que hacen parte de las diferentes comunas de Medellín, con casas de tres pisos, pasajes y escaleras que parecen no tener fin. Es un barrio popular porque así es el cooperativismo, lleno de empuje y fuerza que permite que la vida florezca de manera colaborativa y comunitaria. Como todo buen barrio en este hubo de todo. Una calle principal con muchos “negocios”  como el Gimnasio Bolsillo Gordo, la caseta comunal Villa Juntanza, la Unidad Residencial Casa Propia o el Granero Fomentamos, entre otros, que permitieron que los visitantes descubrieran los beneficios de estar en Confiar y las maneras en las que esta cooperativa, su base social y sus trabajadores y trabajadoras construyen la realidad de Otro Mundo posible.

En la calle principal de Barrio Confianza también estaba El Cuidado, la farmacia en la que puede Confiar. Este espacio, diseñado por Mujeres Confiar, posibilitó la conversación sobre el trabajo doméstico y las labores de cuidado no remunerado, desarrollando una jornada especial de promoción y prevención acerca de los impactos físicos o mentales que pueden derivarse de la acumulación de carga doméstica. 

Como toda farmacia, El Cuidado contó con un grupo de farmaceutas con bastante experticia para determinar el nivel de carga acumulada doméstica registrada por los y las visitantes y la mejor manera para mitigar o prevenir los problemas que puede acarrear una acumulación que sobrepase niveles sanos. Trabajadores y trabajadoras de Confiar,, delegadas  y directivas de la cooperativa asumieron su rol de farmaceutas, pues reconocen la importancia de tener este enfoque y estas conversaciones como parte de nuestra apuesta cooperativista. 

Hombres y mujeres disfrutando del Cuidado en el Bazar

El diagnóstico preventivo que se adelantó partía de determinar la carga doméstica de cada familia mediante una báscula que, a través de tres preguntas, permite reconocer los niveles de redistribución de algunas tareas domésticas, como el agendamiento de citas médicas, el establecimiento de cronogramas de actividades y la supervisión de inventarios, o como se dice popularmente: “saber qué oficio toca y con qué se resuelve”, y el cuidado de menores de edad, adultos mayores y personas enfermas. 

Después de jugar y pesar la carga doméstica, hombres y mujeres conversaban con el equipo de farmaceutas sobre sus situaciones personales y familiares frente al reconocimiento y la redistribución de actividades domésticas y recibían recomendaciones para evitar que la carga doméstica genere condiciones que vayan en contravía de la salud física o mental. Además, se recomendaron novedosos productos diseñados para tratar las causas del desequilibrio de las cargas domésticas dentro de las familias.

La jornada de la Farmacia El Cuidado estuvo acompañada por un equipo de farmaceutas que tuvo la oportunidad de vivir el Bazar de la Confianza de una manera diferente y comprender otros aspectos de las apuestas políticas y culturales de la cooperativa. Para estos hombres y mujeres Confiar es un proyecto que permea muchos aspectos de sus vidas y su experiencia en la jornada fue enriquecedora. 

“Estoy muy contenta porque esta vez no solo fui como invitada al Bazar. También pude estar como voluntaria en la Farmacia El Cuidado, el stand de Mujeres Confiar. Lo más importante para mí fue la posibilidad de ver que puedo ocupar otros lugares en la cooperativa, como ser voluntaria de la jornada y también poner la conversación sobre los quehaceres de la casa y la manera en la que debe repartirse entre las personas que viven en una casa”. 

Marycruz Amaya, empleada Servicios Generales de Confiar 

“Como empleada de Confiar me siento muy bendecida, muy orgullosa de ser parte de este Inventico, que no solamente le apuesta a la parte financiera, sino que también le apuesta a los hogares a las familias y a estos espacios que nos brindan como el Bazar de la Confianza, que es otro espacio que queremos que otras personas hagan parte de ello para poder disfrutar para poder tener estos estos beneficios que hacen parte de cada uno de nosotros”.

Diana Ospina, empleada Servicios Generales Confiar 

 

“Este fue mi primer Bazar como empleado de Confiar. Estoy muy orgulloso de hacer parte de este Inventico y por eso quise ser voluntario en la Farmacia El Cuidado porque me gusta mucho la perspectiva que tiene la cooperativa en cuanto a este tema y la posibilidad de conversar con las personas que nos visitaron. Es un tema que puede ser complejo de abordar, pero que se hable es más que necesario”. 

Juan Diego Gómez, empleado Canal Agencias (San Cristóbal) Confiar

 

“Personalmente siento que la Farmacia El Cuidado como estrategia pedagógica fue muy acertada, pues permitió hablar sobre la Economía del Cuidado que es un tema muy invisibilizado en nuestra sociedad y que ha sido tradicionalmente asignado a las mujeres. Me gusta trabajar en un lugar en el que las apuestas pedagógicas son coherentes”. 

Wilman Rúa, empleado Sólida

 

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